Jennifer Rodriguez - deutschdeutschJennifer Rodriguez - danskdansk
Oversat fra tysk af Eleonore Paulsen, Lyksborg

Jennifer Cristina Acosta Rodriguez

Jeg er født i Kolumbien, 1984 i Barranquilla. I december 2002 kom jeg til Tyskland. Her ville jeg fortsætte mit studium. Først lærte jeg tysk på VHS Flensburg (voksenundervisning). 2005 fik jeg en studieplads i Kiel, hvor jeg læste til oktober 2006. Fortsættelsen af historien kender I jo. For tiden venter jeg på en hurtig løsning af mine problemer. Måske ved I også, at jeg ikke længere er forsikret. Min forhenværende forsikring ønsker ikke længere at forsikre mig. Uden forsikring får jeg ikke noget visum. Nu har jeg et visum gældende til den 6. august 2007.

Jeg takker alle mennesker, der har givet et bidrag. Det er jeg meget taknemmelig for. Jeg kan kun give jer mit smil og mit håb.

Jennifer Acosta

Nu vil jeg gerne fortælle noget på spansk:

Antiguo consejo chino

Había una vez un campesino chino,
pobre pero sabio,
que trabajaba la tierra duramente con su hijo,
un día el hijo le dijo:
-¡Padre, qué desgracia!, se nos ha ido el caballo.
-¿Por qué le llamas desgracia?, -respondió el padre.
Veremos lo que trae el tiempo...
A los pocos días el caballo regresó,
acompanado de otro caballo,
-¡Padre, que suerte!, exclamó esta vez el muchacho.
Nuestro caballo ha traído otro caballo.
-Por qué le llamas suerte? -repuso el padre.
Veamos qué nos trae el tiempo.
En unos cuantos días más, el muchacho quiso montar el caballo nuevo,
y éste, no acostumbrado al jinete,
se encabritó y lo arrojó al suelo.
El muchacho se quebró una pierna.
-¡Padre, qué desgracia! - exclamó ahora el muchacho.
-¡Me he quebrado la pierna!
Y el padre, retomando su experiencia y sabiduria, sentenció:
-¿Por qué le llamas desgracia?
Veamos lo que trae el tiempo!
El muchacho no se convencía de la respuesta
sino que gimoteaba en su cama.
Pocos días después pasaron por la aldea
los enviados del rey, buscando jóvenes
para llevarselos a la guerra.
Vinieron a la casa del anciano, pero como vieron al jóven
con su pierna entablillada, lo dejaron y siguieron de largo.
El joven comprendió entonces que nunca hay que dar
ni la desgracia ni la fortuna como absolutas,
sino que siempre hay que darle tiempo al tiempo,
para ver si algo es malo o bueno.
La moraleja de este antiguo consejo chino es:
"la vida da tantas vueltas, y es tan paradojico su desarrollo,
que lo malo se hace bueno, y lo bueno malo.
Lo mejor es esperar siempre el día de mañana.
Pero sobre todo confiar en Dios,
porque todo sucede con un proposito positivo para nuestras vidas.